EDITORIAL DE JUNIO

12 06 2010

IL LAVORO NON BASTA

Ora et labora. L’uomo moderno ha spezzato questo binomio. Abbagliato da tutto ciò che è visibile, tangibile e ponderabile, ha trovato il primo termine troppo aereo, astratto, ineficiente, dunque inutile. E se n’è disfatto, dedicando la sua attenzione, le sue energie e tutto se stesso, al lavoro, alla técnica, alla produzione. Così la persona, non sa più pregare, non vuol più pregare.  Ma  con quale risultato?

Il  lavoro, la técnica, la produzione, sono diventati lo scopo della sua vita; ma lui, l’uomo cos’è diventato? Un ingranaggio.

Il lavoro è necesario ma non basta. Occorre qualche altra cosa per elevare la nostra vita interiore, per alimentare la nostra anima, per formare la nostra coscienza. Tale elemento è la preghiera. Con la preghiera, ci mettiamo in rapporto con Dio: Verità-Giustizia-Bontà.

Bisogna dunque che impariamo a staccare di tanto in tanto le mani dal nostro lavoro per congiungerle ed elevarle al cielo, se non vogliamo che il lavoro non diventi l’unico scopo della nostra vita.

Bisogna ricongiungere il binomio, ora et labora. Bisogna alternare il lavoro con la preghiera, anzi meglio, fare d’ogni  lavoro una preghiera e della preghiera il più prezioso lavoro, per evitare che la preghiera senza l’azione diventi l’alibi della nostra pigrizia, o che l’azione senza la preghiera si riduca alla più moderna e terribile alienazione.

EL TRABAJO NO BASTA

Ora et labora. (Ora y trabaja).  El hombre moderno ha roto este binomio.   Deslumbrado por todo lo que es visible, tangible y ponderable, ha encontrado este término, ora et labora, demasiado abstracto, ineficiente, aéreo, por lo tanto inútil. Por esta razón se libró de la oración, poniendo su atención, su energía y todo su ser, en el trabajo, la técnica y la producción.  Es por eso, que la persona,  no sabe más rezar no quiere más rezar. ¿Pero con que resultado?

El trabajo, la técnica, la producción,  llegan a ser el fin de su vida. ¿Pero él, el hombre,  que llega a ser? Miradlo: un engranaje.

El trabajo es necesario pero no es suficiente. Se necesitan otras cosas para elevar nuestra vida interior, para alimentar nuestra alma, para formar nuestra conciencia. Tal elemento es la oración. Con la oración, nos ponemos en relación con Dios: Verdad-Justicia-Bondad.

Tenemos, por lo tanto, que aprender a quitar, de vez  en cuanto, las manos de nuestro trabajo para juntarlas y elevarlas al cielo, si no queremos que el trabajo llegue a ser la única razón de nuestra vida.

Tenemos que reunir el binomio, ora et labora,  (reza y trabaja).  Tenemos que alternar el trabajo con la oración, mas bien, hacer de cada trabajo una oración y de la oración, un sublime trabajo, para evitar que la oración, sin la  acción,  llegue a ser un pretexto para nuestra pereza, o que la acción, sin la oración, se reduzca a las más moderna y terrible alienación.


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