EDITORIAL DE JULIO

11 07 2016

La Troncal, 10 de julio 2016

EL VOLUNTARIADO

Los Voluntarios en el mundo son un ejército que se empeñan en realizar una experiencia personal, viviendo la  realidad humana y social, injertados en su propia cotidianidad, dedicando gratuitamente parte de su tiempo en servir a los demás.

Los Voluntarios son una fuerza vital en las Comunidades y en el mundo. El servicio del voluntario no es obligatorio, nace del deseo sincero de ayudar a los demás y de una natural colaboración en los lugares, Instituciones, Comunidades, que necesitan de hombres y mujeres que ponen sus experiencias, conocimientos, disponibilidad de su tiempo, trabajo, para vivir la solidaridad, momentos de amistad, cambio de opiniones, reflexiones, en una atmósfera típicamente generosa.

Es importante por lo tanto, que el voluntario para una mayor coherencia analice seriamente las motivaciones que lo lleva a decir “SI” al servicio gratuito.

Las dificultades que enfrentan los voluntarios, requieren de una formación adecuada para que puedan continuar con constancia, a pesar de las pruebas, el empeño adquirido.

Bienaventurados aquellos que a las desilusiones e ilusiones podrán contestar como San Bernardo: “No por ustedes he empezado, no por ustedes me retiraré”.

El constante objetivo del voluntario es de ayudar a las personas, ayudarlas en sus necesidades: espirituales, sociales, materiales, sanitarias, culturales. En práctica el “voluntario” está llamado a llenar los  vacíos  que existen en los pueblos, los cuales, generan desigualdades y malestar.

Ningún voluntario que desarrolla una actividad, realiza su presencia en la Comunidad, exclusivamente bajo su propia personal  responsabilidad. El voluntario es la expresión de la Asociación o del Grupo al cual pertenece y de los valores que proponen.

Las motivaciones son fundamentales para hacer voluntariado. Para perseverar en el servicio, puede ayudar mucho escuchar esa voz que viene de lejos, la voz de Cristo, que es nuestra vocación. Más nosotros seremos verdaderamente humanos y confiaremos en el Señor, que obra en todos nosotros, las otras motivaciones  tomarán otro sentido y se purificarán. Con el espíritu  renovado, nuestro servicio entonces será alegre, espontaneo, solidario y eficaz.

Todos sabemos cuán difícil es ayudar a las personas, pero resulta que, contribuir a mejorar las situaciones de nuestro prójimo, nos da la alegría de vivir  y alimenta la esperanza que es un bien común, que nos une como hermanos.

Aunque nadie puede volver atrás y empezar de nuevo, todos podemos realizar, desde ahora, un bello ideal de solidaridad, sintiéndonos con nuestro servicio, moralmente y concretamente unidos a los demás.

Mluisa


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