Navidad 2016

7 12 2016

El mundo nos presenta cada día motivos de tristeza, pero también de alegría, sobre todo en el período de Navidad: con semillas de vida, de esperanza, de solidaridad. Semillas que crecen en silencio, construyendo un mundo positivo que no hace ruido.
Que haya problemas en el mundo, sufrimientos, tribulaciones, incide profundamente en nuestra sensibilidad, pero cada época de la historia ha tenido que enfrentar y vencer las pruebas y los dolores, las guerras y los desastres. Es por ello que, también nosotros,  hoy en día, nos enfrentamos a nuestra realidad social y humana, en la difícil batalla contra la arrogancia, el mal, la mentira.

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Es cierto que cuando los valores son pisoteados nos empobrecemos, incapaces de comprender la realidad de la vida en su riqueza verdadera y auténtica. Pero si mantenemos los valores, seremos capaces de desarrollar una acción social, coherente y sistemática. No podemos sentirnos exonerados de este deber.
Veamos en este Adviento, de vez en cuando, de alejar nuestra manos de las cosas materiales, de los teléfonos móviles, computadoras, para unirlas en oración, si queremos que la Tecnología, el relativismo, la indiferencia, no se conviertan en nuestras cadenas. El Niño Jesús regresa cada año para recordarnos también estas cosas.
Ha pasado otro año y el Colegio sigue bien. Es evidente que tenemos problemas, pero intentamos ver  los acontecimientos con espíritu nuevo y en la justa medida, sin desanimarnos.
Al acercarse el período de exámenes finales, nos esperan momentos de grandes decisiones de fuertes responsabilidades. Muchas veces un año de retraso a la graduación puede ser compensado por un elevada preparación intelectual y profesional de los estudiantes, que les ayudará en el futuro a ser líderes en el trabajo, en las Comunidades, en el mundo, con una formación completa e integral. Pero estas realidades se entienden y se aceptan, muchas veces, sólo con el tiempo, en la distancia, cuando la experiencia nos hace ver las cosas en sus proporciones reales cuando la sociedad nos pide formación, responsabilidad, integridad, solidaridad.

Escuchemos la voz de la Navidad que nos llama hacia la casa, la familia, el hogar y la paz. La paz de los niños y de los pastores, que han reconocido en el Niño del Belén, el Hijo de Dios.

¡Feliz Navidad y Próspero Año 2017!

Gracias por el don de continuar juntos, siguiendo diferentes caminos, manteniéndonos unidos en las alegrías, dificultades y esperanzas, con la certeza de que Dios está cerca de nosotros llamándonos a una vida mejor.
!Un gran abrazo!

 

Comunidad de Misioneros “Asociación San Gabriel”

 

La Troncal 2, de diciembre, 2016

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